Eran
las 8:30 de la mañana y estaba de camino al instituto. Iba leyendo un
libro que aunque lo hubiese leído más de 5 veces nunca me cansaba de
leerlo.
Cuando
llegué al instituto, entré y me dirigí a mi taquilla para coger los
libros de la clase que me tocaba. Cerré la taquilla y me encaminé al
aula de Literatura pero de repente caí al suelo. Me levanté rápidamente y
cogí mis libros los cuáles estaban todos tirados en el suelo. Vi a unos
chicos riéndose de mí y entre ellos estaba Niall Horan, mi ex-mejor
amigo.
Les dediqué una mirada furiosa y entré al aula.
En una de las mesas del fondo vi a Ariana haciéndome señas para que me sentase a su lado.
Ariana era mi mejor amiga desde que eramos pequeñas, siempre había sido como una hermana para mí.
Empezamos
a hablar hasta que el profesor entró en el aula. En el aula se formo un
silencio absoluto y el profesor empezó a explicar lo mismo de todos los
días: Literatura.
Intenté
estar atenta pero era imposible ya que notaba que alguien me observaba.
Me giré y vi que Niall Horan me miraba fijamente. Le miré durante unos
segundos y pude notar odio en su mirada. Decidí ignorarle y volver a
centrarme en las explicaciones del profesor. Entonces todos aquellos
recuerdos vinieron a mi mente. Era uno de esos días en los que Niall y
yo eramos mejores amigos.
-FLASHBACK-
Estaba
colocando mis libros en mi taquilla para dirigirme a la siguiente
clase. De repente noté como unos fuertes brazos me agarraban suavemente
por la cintura.
-Hola, princesa- reconocí esa voz de inmediato y me giré para mirarle a los ojos.
-Hola, Nialler- dije dándole un beso en la mejilla.
Todos pensaban que éramos novios debido a aquella forma de actuar pero realmente nosotros solo éramos mejores amigos.
-¿Qué tal estás?- no pude responder ya que un grupo de chicos llegó y se posicionaron justo delante de nosotros.
-Niall,
necesitamos que vengas a entrenar, mañana tenemos un partido muy
importante y no puedes faltar- dijo uno de ellos. Era alto y tenía el
pelo rizado. Sus ojos eran verdes y su piel era pálida.
-Claro Harry, ahora voy- dijo separándose un poco de mí.
-Además
Emma te está esperando- dijo otro de los chicos. Este era moreno y
tenía el pelo negro. También era alto y bastante guapo.
-Un momento, en unos minutos voy- dijo mostrándoles sus perfectos dientes.
-No tardes- dijo el chico del pelo rizado. A continuación se alejaron.
-¿Quién es esa tal Emma?- pregunté intentando no sonar enfadada aunque en verdad si que lo estaba.
-Eh... pues... es mi novia- respondió tímidamente.
-¿Qué?- Aún no podía asimilar lo que me acababa de decir- ¿Por qué no me lo has dicho antes?- pregunté furiosa.
-Pues... pensaba decírtelo ahora pero...- no pudo terminar ya que por acto reflejo le dí una bofetada.
-¿Qué haces?- dijo frotándose la cara con la mano.
-Lo... lo siento- empecé a correr mientras las lágrimas se deslizaban por mi rostro.
Llegué
a una zona desierta donde había un banco y me senté. Empecé a llorar
desconsoladamente pensando en todo lo que acababa de suceder.
-¿Por
qué me pasa esto? No es tan malo que mi mejor amigo tenga novia pero
siento algo que se apodera de mí y me destruye por dentro- pensé- ¿Será
que estoy enamorada de mi mejor amigo?
A partir de ese día Niall no me volvió a hablar y Ariana y yo nos hicimos mejores amigas.
-FIN FLASHBACK-
Seguía
sumida en mis pensamientos hasta que noté algo chocar en mi cuello. Me
giré para ver bien lo que era y vi que era una bola de papel. Intenté
leerla pero no pude ya que el profesor Smith se acercó y me dijo:
-¿Sería
tan amable de entragarme eso?- dijo señalando el papel arrugado. Lo
cogí y se lo entregué dudosa. Él lo cogió y empezó a leerlo. Cuándo
terminó dijo:
-Niall Horan y Paula Braun se quedarán aquí castigados después de la clase- dijo mirándonos muy seriamente.
¿Niall? ¿Qué tenía que ver Niall en todo esto?
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La
clase de Literatura había terminado y en el aula solo nos encontrábamos
Niall y yo que esperábamos a que el profesor Smith apareciese.
Las
ventanas del aula estaban abiertas y yo tenía mucho frío ya que me
había dejado la chaqueta en la taquilla. Niall lo notó y se levantó de
su silla para intentar cerrar la ventana pero esta estaba atascada y no
se podía cerrar. Agotado por el esfuerzo se quitó su chaqueta y me la
cedió.
-No hace falta, estoy bien- dije intentando ocultar el frío que tenía.
-Sé perfectamente que tienes frío- dijo con una sonrisa dulce.
A continuación se acercó a mi y me la colocó sobre mis hombros.
La acepté debido al frío que tenía y este se sentó en una silla que había justo al lado de la mía.
-Paula, hay cosas que tenemos que hablar- dijo suavemente.
-No tengo nada que hablar contigo- le respondí cortante.
-Sé que me porté mal y quiero pedirte disculpas por ello-
-Pedirme disculpas ¿Por qué?- dije mirándole a los ojos confundida.
-Aquel
día en el que te conté que tenía novia, fuiste la última en enterarte y
al ser mi mejor amiga tenias que haber sido la primera en saberlo-
-No hace falta que te disculpes, no fue tu culpa- dije mirándo hacía la direción opuesta a dónde estaba Niall.
-Sí
es mi culpa, porque yo te amo- en ese momento miré a Niall y él también
me miraba fijamente. Intentaba responder pero las palabras no salían de
mi boca.
-¿Qué... has dicho?
-Que te amo Paula, desde el primer momento en que te vi me enamoré de ti.
-¿Y por qué empezaste a salir con esa tal Emma?- dije mientras una lágrima se resbalaba por mi mejilla.
Rápidamente me la sequé ya que no quiería dar pena y mucho menos a Niall James Horan.
-Pues,estaba
enamorado de tí y yo tenía la sensación de que tú nunca llegarías a
verme como algo más que tu mejor amigo así que decidí olvidarte y para
eso empecé a salir con Emma-
Me quedé atónita a sus palabras. -¿Realmente me había estado amando todo este tiempo y no me había dicho nada?- pensé
-Yo...- no pude terminar ya que Niall posicionó su dedo índice sobre mis labios y lentamente se fue acercando a mis labios.
-Te amo- dijo antes de fundirnos en un profundo beso.
Su lengua se introdujo en mi cavidad bucal y empezaron a jugar entre ellas desesperadamente.
La falta de aire se hizo presente y nos tuvimos que separar.
-¿Me... amas?- preguntó con los labios rojos e hinchados.
-Sí, siempre te he amado- dije intentando recuperar el aire que me faltaba.
Antes
de que pudiera decir algo más, me besó en los labios. Nuestras bocas se
encontraron desesperadas, mientras se besaban ansiosamente. Cada beso
era una droga, adictivo. Y cuando creía que cuantos más besos
satisfacerían mi hambre, hacían el efecto contrario.
-Te amo- dije antes de fundirnos en otro beso. Un beso que jamás olvidaría.
FIN.